De Goiânia a México: El horror invisible que une a la serie de Netflix con la pesadilla de la CONASUPO

El reciente estreno en Netflix de la serie “Emergencia Radiactiva” ha vuelto a poner bajo el microscopio uno de los accidentes nucleares más graves del mundo fuera de una planta de energía: el accidente de Goiânia en Brasil, en 1987. La serie narra cómo la ignorancia y la falta de protocolos de seguridad convirtieron un objeto brillante en una sentencia de muerte para muchos.

Sin embargo, para los mexicanos, este terror no es ajeno. Paralelamente a los eventos en Brasil, México vivía su propia pesadilla radiactiva, no por una máquina médica robada, sino por miles de toneladas de leche en polvo contaminada importada y distribuida por el propio gobierno a través de la CONASUPO.

El Caso Goiânia (Brasil, 1987): El “Huevo de Colón”

En septiembre de 1987, dos recicladores entraron en una clínica de radioterapia abandonada (Instituto Goiano de Radioterapia) en busca de chatarra. Allí encontraron una unidad de teleterapia que contenía una cápsula de Cesio-137, una sustancia altamente radiactiva. Desconocedores del peligro, extrajeron la cápsula y la vendieron a un chatarrero.

El chatarrero, fascinado por el polvo azul brillante que emanaba de la cápsula en la oscuridad (fenómeno conocido como luminiscencia), invitó a familiares y amigos a ver “el huevo de Colón”. La cápsula fue manipulada por varias personas. La hija del chatarrero, Leide das Neves Ferreira, de solo 6 años, incluso ingirió accidentalmente una pequeña cantidad al comer un sándwich con las manos contaminadas.

Los primeros síntomas (náuseas, vómitos, quemaduras en la piel) aparecieron en días. La ignorancia inicial llevó a que los médicos trataran los casos como enfermedades tropicales, retrasando el diagnóstico correcto. No fue hasta que la esposa del chatarrero llevó la cápsula a un centro de salud que un físico identificó el peligro.

Fallecidos directos: 4 personas murieron en las semanas siguientes (incluida la niña Leide).
Afectados: Más de 240 personas resultaron con niveles significativos de contaminación interna o externa.
Impacto: Se monitorearon a más de 112,000 personas. El área de la chatarrería y varias casas tuvieron que ser demolidas y el material contaminado fue enterrado en un vertedero nuclear especial.

El Caso de la Leche CONASUPO (México, 1986-1987)

Mientras Brasil lidiaba con el Cesio-137, en México el peligro llegaba en forma de alimento básico. Este caso, aunque menos mediático que Goiânia, tuvo un alcance potencial mucho mayor y estuvo marcado por un encubrimiento estatal prolongado.

El Origen: Chernobyl

En abril de 1986, ocurrió el desastre nuclear de Chernobyl en Ucrania. La nube radiactiva contaminó pastizales y ganado en toda Europa, incluyendo Irlanda. Irlanda, un gran productor de leche, vio cómo sus productos lácteos se contaminaban con Cesio-137.

A pesar de las advertencias internacionales y de que muchos países rechazaron la leche europea, el gobierno mexicano, a través de la Compañía Nacional de Subsistencias Populares (CONASUPO), importó entre 1986 y 1987 miles de toneladas de leche en polvo contaminada de Irlanda a precios muy bajos.

Esta leche no se vendió de forma transparente. Se mezcló con leche no contaminada y se distribuyó a través de:

• El programa de leche para familias de bajos recursos de la CONASUPO (hoy Diconsa/Liconsa).
• La Secretaría de Salud, para desayunos escolares y hospitales.
• Incluso a compañías privadas de alimentos que la usaron en sus productos.

Durante años, el gobierno mexicano, bajo las presidencias de Miguel de la Madrid y Carlos Salinas de Gortari, negó o minimizó el problema. Se ocultaron informes técnicos y se presionó a científicos que intentaron denunciar la situación.

A diferencia de Goiânia, donde los efectos fueron inmediatos, en México las consecuencias son a largo plazo y difíciles de cuantificar debido a la falta de estudios oficiales transparentes.

Ambos casos, separados por miles de kilómetros y con mecanismos de contaminación distintos, comparten un denominador común: la falla sistémica y la negligencia de las instituciones estatales.

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